¿Cómo conseguir y asegurar la máxima productividad en las empresas?, esa es la pregunta a la que todos nos gustaría responder y, si lo analizamos de forma detallada, existen respuestas que nos conducirán a ello.
Siguiendo con la serie de artículos iniciada por LeanSis Consultores en el número anterior de Economía 3 sobre “Cómo entender la Mejora Continua”, exponemos hoy el primer paso que debemos dar para conseguir un buen lanzamiento hacia el éxito.
Y la clave en cualquier empresa no es otra que las personas. El factor humano es la llave del éxito y la utilización que hagamos de ese recurso determinará nuestros resultados futuros.
Situar a las personas dentro de un equipo en el que puedan desempeñar su actividad profesional de la manera más eficiente es el primer compromiso que debemos asumir. La fuerza del individuo se consolida en el equipo y es con éste con el que se debe identificar, pero, ¿qué es un equipo…?
Un equipo está formado por el número justo de miembros (seis es el número mágico) que serán guiados por uno de sus integrantes o “coordinador de equipo”, el cual canalizará las necesidades y establecerá las vías de comunicación con el soporte y el superior jerárquico. La correcta elección del coordinador es clave y es por esta razón que los gestores deben de tener especial atención en ello.
La unión del equipo se logra estableciendo objetivos comunes y dotándolo de los recursos necesarios para alcanzar la autonomía. Este es el concepto clave, la autonomía para avanzar en la mejora de forma rápida y ágil.
Es deber de la jerarquía, y su razón de ser, el dotar a los equipos autónomos de los recursos necesarios para la mejora. Un buen gestor se define como aquel que selecciona un buen equipo humano y es capaz de asignarle el soporte necesario para la consecución de los objetivos que él marca.
Asumido este principio, incorporaremos a nuestro lenguaje el término GAP (Grupo Autónomo de Producción). El GAP nos dará la fuerza que buscamos para la mejora, siendo gestionado de forma visual mediante el Tablero de resultados de GAP, en el cual se visualizarán los indicadores y herramientas utilizados por el equipo.
Pero una vez comprometidos con la creación de los GAP’s, ¿cómo garantizamos la mejora de la productividad?
La respuesta la tenemos en la creación de un sistema de gestión robusto y claro, que utilice las herramientas adecuadas según la evolución de los indicadores.
La gestión se basa en la toma de decisiones y esta debe ser clara y enfocada a fines concretos. La decisión es potestad de la jerarquía, y por esta razón debemos de definir de forma clara los niveles jerárquicos en nuestro negocio. De ello depende el éxito de la implantación del sistema.
Equipo, Jerarquía y Comunicación
El modelo normal jerárquico parte de los operarios o trabajadores (el coordinador de GAP será uno de ellos), el supervisor, el responsable de producción o de departamento y el responsable de fábrica o de área. Paralelo a ellos se establecen las funciones soporte tales como calidad, mantenimiento, logística, RR.HH., ingeniería, finanzas,…
Teniendo equipos y jerarquía, solo nos queda poner la maquinaria a rodar, es decir, establecer el sistema de comunicación y gestión adecuado.
Un primer foro es una reunión diaria (cada turno en producción) en la que revisamos los indicadores del día anterior, analizamos los problemas y nos enfocamos a las mejoras para optimizar el proceso. Esta reunión debe durar 5 minutos y debe ser efectiva.
El siguiente foro es el que nos va a dar el soporte del resto de funciones implicadas. Semanalmente, y con una duración de 60 minutos, vamos a reunirnos para revisar los proyectos de mejora que hemos abierto y seguir los planes de acción establecidos.
Ahora ya tenemos nuestra organización enfocada a las personas y el sistema de control y comunicación eficiente. Con esta base, podemos empezar el camino de la mejora, el incremento de la productividad será el resultado de la correcta aplicación del sistema. En posteriores artículos analizaremos las herramientas necesarias para llegar a la excelencia empresarial, pero el primer paso es claro, el factor humano.
Artículo aportado por Directorio de artículos




