• Automóviles 16.06.2012

    La frecuencia con la cual se realiza el mantenimiento del coche no solo influye en la vida útil del mismo sino que también determina nuestra seguridad en el vehículo. Cualquier dispositivo mecánico que se someta a un uso continuo termina consumiéndose y el coche no es una excepción. Como resultado, las piezas comienzan a sufrir un desgaste y, al no existir un engranaje perfecto, podemos perder con mayor facilidad el control del volante y provocar accidentes.

    Por eso los fabricantes señalan en el libreto que acompaña a los vehículos cuándo se deben revisar o cambiar sus diferentes piezas. En general, después de los primeros cuatro años de vida del coche, debemos extremar las precauciones y someterlo a una revisión básica anual. Si lo llevamos a un taller especializado, el mecánico nos podrá decir exactamente cuáles son las piezas que han sufrido un mayor desgaste y necesitan ser reemplazadas.

    Revisiones continuas: La clave de la seguridad

    Independientemente de las revisiones que realizan los expertos, cada conductor debe conocer los rudimentos mecánicos de su coche y estar atento a esos cambios casi imperceptibles que se convierten en los primeros signos de alarma de que algo no funciona adecuadamente. En estos casos, debemos prestar una atención especial ante los ruidos anormales, las dificultades para mantener la dirección y la respuesta lenta de los frenos.

    Además, existen algunos detalles que tú mismo puedes revisar con regularidad:

    1. El nivel del aceite y el estado de los filtros, ya que estos son los principales responsables de evitar el desgaste de las piezas del coche.
    2. El estado de los neumáticos, puesto que facilitan el agarre del coche a la carretera. Cuando los dibujos de los neumáticos dejan de ser nítidos y pierden profundidad es que ha llegado el momento de cambiarlos.
    3. El nivel del líquido de frenos y el estado de las pastillas. Normalmente los fabricantes recomiendan que se cambien cada dos años pero lo mejor es mantenerse siempre atentos para descubrir cualquier ruido anormal en el momento de frenar o variaciones en la velocidad de respuesta del freno.
    4. La función de los amortiguadores, ya que cuando están en mal estado pueden aumentar considerablemente la distancia de frenado. Cuando el coche “rebota” demasiado al coger un bache, este es un signo inequívoco de que los amortiguadores están desgastados.

    El estado de los limpiaparabrisas, uno de los grandes olvidados cuando se hace referencia al mantenimiento de coches pero fundamentales para mantener una buena visibilidad en la carretera. Un parabrisas defectuoso puede ser la causa de un accidente durante los días de lluvia o de nieve, por lo que es recomendable tenerlos siempre en perfecto estado.

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    ManuelCanosa @ Saturday, 16 de June de 2012

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