El trueque o intercambio de objetos existe desde la prehistoria. Antes no existía el dinero y los objetos de valor se intercambiaban. Los acuerdos podían ser rápidos, y otras veces podían llevar un largo tiempo de negociaciones.
Con el uso del oro y la plata como moneda de cambio, el comercio se hizo mucho más sencillo y eficiente. Todo era más objetivo y todos los comerciantes podían hacer sus cálculos de forma más precisa.
Más tarde el valor de las monedas dejó de tener un valor real, tenían el valor que estipulaba la autoridad económica de cada país. El valor real de la moneda o el billete estaba respaldado por un valor custodiado en las reserva económica de cada país. Pero no era el valor real del objeto (moneda o billete).
Esta práctica ha dado pie a la inflación y deflación. A que los países gastaran más de lo que tienen, imprimiendo más dinero del que en realidad tienen. Por eso el dinero de un país respecto a otro se devalúa o se incrementa, dependiendo de la política monetaria de cada país. Pero podríamos usar el tiempo como moneda de cambio ¿No? Cada persona hace un servicio durante dos horas a un miembro de la comunidad y luego otra persona de la comunidad también me hace el servicio que yo necesito, y no sé hacer, por un tiempo de dos horas. Seguir leyendo…




