• Si se tiene la menor oportunidad de disfrutar de la agradable compañía del fuego en el salón o el cuarto de estar de la casa, no hay que dudar en hacer esto posible y poner todos los medios para conservar las chimeneas, si éstas ya existían, o para hacer una nueva. Si la casa no tiene conducto para salida de humos y hay gran dificultad para hacerlo (de hecho en muchos casos es  imposible), no queda más remedio que renunciar a las chimeneas, aunque siempre quede la solución de unas estufas bonitas, antiguas, hoy día tan de moda.

    En siglos pasados, la chimenea formaba parte de la arquitectura de las habitaciones; se construía al mismo tiempo que las paredes y era la única calefacción posible. El hogar de las casas de campo se parecía mucho a las chimeneas que todavía se descubren a veces en las viejas casas abandonadas, de las que todo el mundo sueña hacer un lugar de descanso. Por el contrario, en los castillos medievales y durante el Renacimiento las chimeneas eran monumentales, en forma de campana y, por lo general, decoradas y esculpidas con gran riqueza. Seguir leyendo…

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