• La frecuencia con la cual se realiza el mantenimiento del coche no solo influye en la vida útil del mismo sino que también determina nuestra seguridad en el vehículo. Cualquier dispositivo mecánico que se someta a un uso continuo termina consumiéndose y el coche no es una excepción. Como resultado, las piezas comienzan a sufrir un desgaste y, al no existir un engranaje perfecto, podemos perder con mayor facilidad el control del volante y provocar accidentes.

    Por eso los fabricantes señalan en el libreto que acompaña a los vehículos cuándo se deben revisar o cambiar sus diferentes piezas. En general, después de los primeros cuatro años de vida del coche, debemos extremar las precauciones y someterlo a una revisión básica anual. Si lo llevamos a un taller especializado, el mecánico nos podrá decir exactamente cuáles son las piezas que han sufrido un mayor desgaste y necesitan ser reemplazadas.

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